{"id":343,"date":"2018-04-17T01:31:35","date_gmt":"2018-04-17T04:31:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/wp\/?page_id=343"},"modified":"2019-11-09T10:45:14","modified_gmt":"2019-11-09T13:45:14","slug":"paris","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/?page_id=343","title":{"rendered":"Paris"},"content":{"rendered":"<p><strong>La llegada<\/strong><\/p>\n<p>Veinte kilos sobre la espalda, cinco o seis en el frente y nada&#8230; nada m\u00e1s. Un Paris lluvioso, h\u00famedo, mojado. Calles desiertas y no tanto. Avenidas, Boulevares y yo sin saber donde estaba, a donde ir. Paris sin embargo me hospedaba. Sus bancos h\u00famedos me ayudaban. Treinta y uno a la noche, un milenio finalizaba, mientras tanto, por sus calles h\u00famedas, en soledad, erraba. Gentes iban, gentes ven\u00edan y yo caminaba&#8230; De un aeropuerto inmenso y desierto ven\u00eda. Dieciocho treinta del treinta y uno hab\u00eda llegado, todas, casi todas las ventanillas cerradas. Solo unos cuantos y yo habit\u00e1bamos aquella inmensidad otrora atestada. S\u00f3lo un pobre hombre cuidaba y garantizaba el recorrido de las \u00faltimas valijas de aquel milenio sobre una cinta tambi\u00e9n desierta. Como siempre algunos pocos m\u00e1s ultimando la \u00faltima limpieza del <a href=\"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/\/?page_id=355\"><img decoding=\"async\" class=\"size-thumbnail wp-image-353 alignleft\" src=\"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/img_2429-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>siglo y del milenio. Como era Francia, primer mundo, quedaba a\u00fan una persona m\u00e1s, en la ventanilla de informaciones para ayudar a los pocos nadies que por all\u00ed and\u00e1bamos. Esa persona era mi \u00faltima esperanza de no estar en ninguna parte aquel d\u00eda tan especial.\u00a0 Pero&#8230; \u00bfQu\u00e9 preguntar? A gatas sab\u00eda de donde ven\u00eda, sin embargo ninguna certeza ten\u00eda acerca de d\u00f3nde ir\u00eda&#8230;El apuro de los preparativos de \u00faltimo momento y la falta de Internet de aquellos a\u00f1os eran la principal causa de mi bello extrav\u00edo en aquellos remotos lugares. Pod\u00eda preguntar \u00ab-Pour aller a la tour Eiffel s&#8217;il vout plait?\u00bb Sin duda all\u00ed ten\u00eda que ir, era mi \u00fanica promesa terminar e iniciar el siglo, el milenio frente a ella. Pero me sonaba demasiado rid\u00edculo para preguntarlo. Sab\u00eda que no tra\u00eda conmigo la direcci\u00f3n del hotel, para el que, de todas maneras no ten\u00eda reservas para ese d\u00eda, por lo que no era para m\u00ed en ese momento una preocupaci\u00f3n m\u00e1s. Rue Rampon era parte de ella, pero luego comprend\u00ed por qu\u00e9 ninguna de las personas a las que pregunt\u00e9 la conoc\u00eda. La Rue Rampon, bella como todas las de Paris, ten\u00eda solo una o dos cuadras en las cercan\u00edas de la Place de la R\u00e9publique. Asomado en una ventanilla de informaciones pronta a cerrar tambi\u00e9n pregunto: \u00ab-Je doit aller a la garde du Nord&#8230;\u00bb, sin saber muy bien por qu\u00e9&#8230;. El se\u00f1or me entrega un mapita y me explica muy amablemente que deb\u00eda tomar el RER, y que por las fiestas ese d\u00eda y el siguiente todos los transportes eran gratuitos. Sorprendido, extasiado de mi tan preciada libertad, me siento en el vag\u00f3n junto a los dos o tres m\u00e1s que se encontraban en \u00e9l y comienzo a husmear desesperadamente en el mapita donde se ubicaba la Tour Eiffel, y como pod\u00eda hacer para acercarme lo m\u00e1s posible desde esa l\u00ednea ferroviaria. Compruebo que efectivamente \u00abGarde du Nord\u00bb no era el mejor destino para\u00a0 acercarme a dicha zona. Sin entender demasiado pregunto a unos chicos que se encontraban en el vag\u00f3n si ese tren llegaba hasta \u00abPort Royal\u00bb, la estaci\u00f3n de esa l\u00ednea que divisaba como la m\u00e1s cercana. No lo sab\u00edan, al igual que yo, pero parec\u00eda ser un destino potable de ese recorrido. No estaba mal como puerta de entrada a<a href=\"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/\/?page_id=355\"><img decoding=\"async\" class=\"size-thumbnail wp-image-348 alignright\" src=\"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/img_2430-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a> mi ansiada Paris,\u00a0 por la que tanto anhelo ten\u00eda&#8230;<\/p>\n<p><strong>La cercan\u00eda de un sue\u00f1o<\/strong><\/p>\n<p>Finalmente, a la salida de \u00abPort Royal\u00bb respir\u00e9 su aire, aquello con lo que tanto hab\u00eda so\u00f1ado&#8230;Desde ese momento, al solo ver sus calles, me hechiz\u00f3 por toda la eternidad. Ten\u00eda una rara sensaci\u00f3n. Frente a mi, los primeros edificios, las primeras calles de la tan amada Par\u00eds. Me embriagaban una mezcla de desolaci\u00f3n, soledad, paz y una deliciosa tranquilidad.\u00a1Vagando por Par\u00eds a minutos del cambio de milenio, qu\u00e9 m\u00e1s pod\u00eda pedir! Un fin de siglo solitario, lleno de paz e inmensa e inabarcable tranquilidad, pero tambi\u00e9n\u00a0 desolador se aproximaba. \u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1a manera de estar cumpliendo un sue\u00f1o! Una sola lluvia me hubiese recibido y no tendr\u00eda donde resguardarme. Gente, poca por las calles mojadas, los negocios en su mayor\u00eda cerrados y unos pocos cerrando&#8230; Unos y otros iban y ven\u00edan sabiendo donde ir, como llegar. Yo en cambio, errante, no sab\u00eda donde estaba ni qu\u00e9 direcci\u00f3n seguir. Solo deb\u00eda caminar, sin esperar llegar, escogiendo a tientas la decisi\u00f3n correcta, cargado hasta los dientes por delante y por atr\u00e1s. Parec\u00eda dudoso que pudiera seguir mucho tiempo m\u00e1s. Eso me asustaba y deleitaba. La gente miraba extra\u00f1ada pero no tanto. Un maravilloso sue\u00f1o, sin ninguna certeza, sin ning\u00fan camino certero, con un cielo amenazante, un aire fr\u00edamente delicioso y una ciudad que me alojaba en <a href=\"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/\/?page_id=355\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-349 size-thumbnail alignleft\" src=\"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/img_2452-e1523939980165-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>sus bancos o en sus cabinas telef\u00f3nicas. La hora se aproximaba, pero era imposible que acelerara con los veinte en la espalda y los cinco en el frente. A algunos que andaban por all\u00ed les pregunt\u00e9 entonces d\u00f3nde podr\u00eda dejar todo eso. La hora avanzaba, el fin del milenio se acercaba. Buscando posible asilo, a una o dos estaciones de metro baj\u00e9 locamente vacilante. \u00bfLas cerrar\u00edan m\u00e1s tarde?. Resign\u00e9 llamar al hotel u hotel alguno, ese \u00fanico d\u00eda en mil a\u00f1os,\u00a0 sin duda lugar no tendr\u00edan, al menos a mi alcance. Desist\u00ed de todo ello y opt\u00e9 por seguir caminando, errando&#8230;. No estaba en ning\u00fan lugar, ya no me importaba si no llegaba. En alguno de mis intentos fallidos de encontrar lugar en alg\u00fan hotelucho que cruzaba, me respondieron que no hab\u00eda lugar ni pero me indicaron que pod\u00eda ir al subsuelo de la estaci\u00f3n de MontParnase en donde encontrar\u00eda al menos un lugar para dejar el equipaje. Ya hab\u00eda pasado por esa maravillosa estaci\u00f3n y todo estaba cerrado, sin embargo no hab\u00eda descendido a sus profundidades as\u00ed que volv\u00ed a ella. En el \u00abpremier etage\u00bb se encontraba una amable se\u00f1orita muy de rojo vestida que apuradamente estaba orientando a los pocos que por all\u00ed deambul\u00e1bamos. Me acompa\u00f1a a un cartel y Exclama -Ah oui!! La consigne!!\u00a0 A mis o\u00eddos dicho t\u00e9rmino son\u00f3 a \u00abcocina\u00bb sin embargo intu\u00eda que me hab\u00eda entendido por lo que sin chistar me dirig\u00ed hacia donde me hab\u00eda indicado. \u00ab- C&#8217;est en bas !\u00bb, indic\u00f3 amablemente y desapareci\u00f3 r\u00e1pidamente. Llego al lugar. Extra\u00f1as e infernales m\u00e1quinas me acechaban. No ten\u00eda la m\u00ednima idea de como operar semejantes cosas que no hab\u00eda visto en mi vida!!! Las pocas personas que intentaban librar su batalla parec\u00edan estar igual o m\u00e1s desconcertados que yo. Trat\u00e9 de hacer mi propia experiencia. Cerr\u00e9 uno de ellos vac\u00edos\u00a0 para probar, ya que dichas horribles y voraces cajas de chapa pod\u00edan devorar las pocas cosas que me acompa\u00f1aban e incrementar enormemente mi desolaci\u00f3n y desamparo. Luego de esperar algunos segundos en donde no introduje ninguna moneda de las que el aparato esperaba ansiosamente solo se volvi\u00f3 a abrir. Ya en confianza con el voraz aparato me anim\u00e9 a confiarle mi pesada mochila. Cuando la logr\u00e9 colocar toda adentro pens\u00e9: \u00ab- Ahi va mi vida&#8230;\u00bb Coloqu\u00e9 una a una las tres \u00fanica monedas de diez francos que hab\u00eda recibido como cambio de la compra de una tarjeta telef\u00f3nica y suspir\u00e9 tranquilo cuando el horrendo aparato escupi\u00f3 un papel que al menos pod\u00eda disponer como comprobante. La experiencia de dejar all\u00ed casi todos los objetos de que dispon\u00eda mi vida en aquellas lejan\u00edas fue grandiosa. Al salir de la bella y grande Montparnasse el panorama era otro. La calle comenzaba a llenarse de gente que parec\u00eda ir toda al mismo lugar, en el mismo sentido. Me sum\u00e9 como otros tantos a la caminata y t\u00edmidamente pregunt\u00e9 si nos dirig\u00edamos a la Tour Eiffel. \u00ab- Oui, oui, c&#8217;est par cette voie\u00bb.<\/p>\n<p><strong>El sue\u00f1o<\/strong><\/p>\n<p>Lleno de sensaciones nuevas y desconocidas, de pronto, a lo lejos, por detr\u00e1s de los hermosos edificios bellamente iluminados apareci\u00f3 ella, a\u00fan m\u00e1s hermosa, imponente, inmutable, como esperando&#8230;<\/p>\n<p>Mirarla era como estar conversando con ella, pero no ten\u00eda palabras para decirle. Algo me llenaba por dentro y me rodeaba, no pod\u00eda, perplejo, dejar de mirarla. Es como si all\u00ed hubiese comprendido de golpe donde estaba, en la <a href=\"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/\/?page_id=355\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-thumbnail wp-image-350 alignright\" src=\"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/img_2418-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>ciudad m\u00e1s bella del mundo. Luego de un momento en que desapareci\u00f3, al vuelta de una esquina, volvi\u00f3 a cegarme con su inmenso esplendor. Cada vez m\u00e1s cerca, cada vez m\u00e1s hermosa, cada vez m\u00e1s grande. Mole de hierro que inexplicablemente moviliza las pasiones m\u00e1s extra\u00f1as. Eran las once de la noche, faltaba poco m\u00e1s de una hora para el momento esperado. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda entonces? No me importaba, sent\u00eda que hab\u00eda vivido, que hab\u00eda tenido un sue\u00f1o y lo estaba realizando. Acomodado para una buena visi\u00f3n, hab\u00eda llegado temprano, los fuegos de artificio comenzaron y la gente clam\u00f3. Impresionante, la plaza repleta de personas que intentaban mantenerse en pie en medio de tan barroso pantano. En los saltos nos enterr\u00e1bamos en el pegajoso y resbaladizo fango, pero hasta eso disfrut\u00e1bamos. Por momentos, la torre entera estallaba y desaparec\u00eda tras la incandescencia de los fuegos. El espect\u00e1culo era simplemente grandioso. Ascend\u00edan los fuegos y aumentaban los colores y las formas tras la densa humareda. Luego del estallido m\u00e1s luminoso y estruendoso, la torre toda comenz\u00f3 a destellar anunciando el fin&#8230;Parec\u00eda haber quedado toda encendida por detr\u00e1s de los pocos destellos que a\u00fan persist\u00edan.<\/p>\n<p><strong>La soledad, la paz<\/strong><\/p>\n<p>La gente comenzaba a retirarse. Una frase se repet\u00eda por doquier \u00ab-Bonne Ann\u00e9e,\u00a0Bonne Ann\u00e9e \u00ab. Grupos de gente, sin otra coincidencia de ocupar un lugar espacial cercano, se abrazaban y abrazaban a todo el que se acercara. A medida que pasaba el tiempo la concentraci\u00f3n disminu\u00eda. Atin\u00e9 a alejarme del lugar, pero&#8230; \u00bfA d\u00f3nde ir\u00eda?\u00a0 No ten\u00eda ya otro destino, como desde mi llegada, Paris me invitaba en sus bancos a alojarme, pero en este caso \u00fanicamente en su respaldo, ya que su base de asiento se encontraba completamente mimetizada con el pantano en el que se encontraban emplazados. Me sent\u00e9 all\u00ed, alternando miradas a la nada con miradas dirigidas a su inmensa intensidad, m\u00e1s bella de lo que hab\u00eda imaginado, vestida con sus doradas luces y plateados flashes. Sobre la punta m\u00e1s alta un enorme y blanco rayo luminoso giraba iluminando la noche y el cielo. \u00c9ramos unos cuantos admir\u00e1ndola, am\u00e1ndola, disfrut\u00e1ndola. Gente de lo m\u00e1s rara pululaba por doquier. Quiz\u00e1s, sin dudas yo ser\u00eda otro m\u00e1s de esos raros seres que all\u00ed hab\u00edan decido dejar un milenio y comenzar el siguiente. Por mil a\u00f1os dicho espect\u00e1culo no se repetir\u00eda, el cambio de siglo, el cambio de milenio, todo junto y ella all\u00ed, imponente&#8230; Unos bailando, otros fumando, casi todos tomando, algunos caminando y muchos admirando perplejos. <a href=\"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/\/?page_id=355\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-thumbnail wp-image-351 alignleft\" src=\"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/img_2395-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>Estaba solo, completamente solo con un mont\u00f3n de gente a mi alrededor, pero solo, hermosamente solo y tranquilo. Una rara mezcla de nostalgia y paz por dentro me llenaba. Nostalgia, tristeza, alegr\u00eda y paz, por sobre todas las cosas una extra\u00f1a paz. Estaba solo, conmigo mismo, y una enorme paz. Estaba en silencio conmigo mismo escuch\u00e1ndome&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La llegada Veinte kilos sobre la espalda, cinco o seis en el frente y nada&#8230; nada m\u00e1s. Un Paris lluvioso, h\u00famedo, mojado. Calles desiertas y no tanto. Avenidas, Boulevares y yo sin saber donde estaba, a donde ir. Paris sin embargo me hospedaba. Sus bancos h\u00famedos me ayudaban. Treinta y\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/?page_id=343\"><span>Continue reading<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_eb_attr":"","footnotes":""},"class_list":["post-343","page","type-page","status-publish","hentry"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/343","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=343"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/343\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.marianoacciardi.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=343"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}