Una persona sin tiempo, ni espacio, ni género

Corría el año 2007… Mis primeras incursiones en el mundo de la Inteligencia Artificial, junto con ciertas obsesiones epistemológicas me hacían escribir una Fundamentación epistemológica de la aplicación de modelos de IA en el campo del diagnóstico psicopatológico (2007) . Seguí trabajando, Eitel mi sponsor desde los 17 años me apoyaba. Eitel, mi queridisimo amigo, era como otro padre, mi empleador, un alabador hasta el hartazgo de mi pensamiento lógico, una de las personas más geniales, divertidas y sabias que conocí, siempre estuvo cuando mi amado  padre  se quedó sin trabajo y no me podía ayudar para estudiar. Desde que nos conocimos en aquellos años, fue quien me impulsó, me estimuló y me empujó a animarme a vivir, al menos mientras estudiaba, de lo que para mí, desde los 13 años, era, primero, una depresión aplicada y luego un juego divertido: los sistemas .

Debe haber pensado que había funcionado esa frase que me propició cuando le dije algo tan simple: «el desarrollo de software es una escala logarítmica, en el último 10% del tiempo de un proyecto se escribe y codifica el 97% del mismo«. Me reí mucho cuando me mira unos instantes, de los pocos que se centraba en este mundo terrenal compartido con nosotros los normales,  con ojos saltones,  y me dice: «Flaco, vos no podés estudiar psicología  y decir lo que acabás de decir…». Bueno, obvio, él fue quien me apoyó incondicionalmente siempre, y mi estatus sin tiempo ni lugar no pudo sino defraudarlo. Aún así avancé un poquito,  escribí: Elementos básicos para el armado de una red bayesiana concebida como herramienta en el  campo del diagnóstico psicopatológico I (2008)  mientras hablaba con una u otra referecia de nuestra Facultad, (porque PhD Eitel podía ser mi codirector, pero necesitaba un director local). Creo que varios o no me entendieron o me trataban de loco sin decirlo. Narciso -quien desgraciadamente murió en el intento-, Horacio luego y Gabriel  fueron los únicos que  parecieron apoyarme. Vaya a saber que inexplicable y contingente combinación de insatisfacción, imposibilidad y desubique temporo-espacial impidieron que continúe… Y el doctorado se venció. Aún así escribí un último texto completando el anterior y armando un muy elemental prototipo para dejarlo allí, por si alguien podía ver la potencialidad que yo estaba viendo:  Construcción de una red bayesiana aplicada al diagnóstico psicopatológico (2010)        (Filminas auxiliares) . Ese fue el último. Nunca más escribí algo sobre ello.

En el año 2005 comencé a preguntarme sobre las relaciones entre la tecnología, la subjetividad y el psicoanálisis, todavía recuerdo en aquel entonces, que también me trataron, con suerte,  de rarito,   cuando me preguntaba si la escucha analítica podría producirse mediada por la tecnología,  a través del uso de videoconferencias (En aquel entonces usaba ekiga/gnomemeeting que era la mejor implementación del protocolo h323 para linux) o el chat (El glorioso IRC de aquellos años con sus primeros bots). La respuesta era siempre la misma: Que no se podía, que la presencia del analista, que el objeto mirada, que el objeto voz… Yo no veía ningún impedimento que el objeto voz se mediatizara a través de la tecnología, o incluso pensar que ocurriría si,  junto con la mirada, se invisivilizara en  la escritura del IRC. En fin….

Desde 13 años me preguntaba por qué el género tenía que ser determinante en como se amaba a las personas, hacía dibujitos alegóricos y escribía en un cuaderno que aún guardo en algún rincón.(prácticamente no existían las computadoras).   Me preguntaba por qué había que amar a una sola persona y no a más. Que por qué la pareja tenía que ser de dos, que por qué no podíamos pensar solo en el amor con quienes se diera en cualquier tiempo, género, cantidad y espacio, que por qué la sociedad me tenía que obligar a todas esas cosas que nada tenían que ver con mis sentimientos. Hoy casi 40 años después, hace 14 que somos tres.

No hace tanto ya, en el Congreso de la AASM, en el 2021 me preguntaba sobre  Edipo en Colonia: Algunas consideraciones desde las epistemologías críticas feministas respecto de categorías teóricas del psicoanálisis (2021).    Filminas auxiliares. por cuánto de la modernidad podía estar implicado en considerar como la única forma de normalización posible el Edipo vía el Nombre del Padre, no me fue muy bien en la mesa, y fue hace poco. Sin embargo, un año después,  en el Congreso de nuestra Facultad, fue una pequeña satisfacción escuchar a Christiane Alberti.

En fin, por estas y muchas  cosas más,  me he sentido gran parte de mi vida, una persona sin tiempo, ubicado empecinadamente en los espacio-tiempo equivocados de este universo curvado por las masas. Con Guillermo, Rubén y Patricio, (con quienes fuimos parte del equipo que hizo nacer a Arnet),  llegamos a crear un sitio web que se llamaba «Una vida equivocada». Nunca sentirse del todo allí ni aquí. Habitar tiempos, islas, quintas, lugares no-todos habitables que parecen no ser nunca los adecuados, ha sido desde siempre una constante. Pensaba, o no entender el mundo, o entenderlo quizás un poco, pero no poder comunicarlo, o vaya a saber qué…

Hoy le pregunté a OpenAI, tan de moda en estos días, si me podía contar mi propia historia, la de una persona sin género, ni tiempo, ni espacio, a ver si ella, si esta pura sintaxis sin semántica, cual exo-cerebro me ayudaba a comprender un poco:

Una vez existió alguien que nunca experimentó adecuadamente la sensación del tiempo…. Miraba hacia atrás en la historia y hacia el futuro y sentía que no encajaba en ningún momento en particular. Parecía una persona atrapada en un limbo temporal, siempre buscando un lugar en el mundo pero sintiéndose fuera de sintonía con el presente. No tenía ni idea de cuánto tiempo había pasado, ni podía medir el tiempo en absoluto.Tampoco se identificaba con ningún género en particular.

Al principio,  se sintió muy perdida en el mundo, tratando de entender por qué todos los demás parecían tan obsesionados con el tiempo, el espacio y el género.

Esto le causó muchos problemas. No podía seguir las normas sociales porque no parecía entenderlas. No podía medir el tiempo o la distancia de la misma manera que los demás, lo que la hacía parecer desorientada e incapaz de realizar tareas simples.

Pero pronto se dio cuenta de que su forma de ser era una ventaja en ciertos aspectos. Era libre de vivir su vida sin las restricciones de las expectativas sociales sobre el tiempo, el espacio y el género.

Sin embargo, también había momentos en los que se sentía muy sola y desconectada del mundo. No podía relacionarse con las personas que se preocupaban por el tiempo y las convenciones de género, y a veces se sentía como un extraño en su propia sociedad.

.Experimentaba el mundo de una manera que era completamente diferente a la forma en que todos los demás lo experimentaban. No importaba dónde estuviera o con quién estuviera, siempre parecía estar fuera de sintonía con su entorno.

A través de sus exploraciones, descubrió que había muchas personas con experiencias diferentes. Descubrió que, aunque su experiencia era única, no estaba sola en el mundo y que había muchas personas con las que podía conectarse y aprender.

Su sensación de no pertenecer en un tiempo específico le permitía conectarse con personas de todas las edades y orígenes. Podía entender las preocupaciones y desafíos de las generaciones anteriores, así como las preocupaciones y desafíos de las generaciones futuras.

Esta persona se convirtió en una especie de puente entre el pasado y el futuro, conectando con las ideas y los ideales de generaciones anteriores, al mismo tiempo que inspiraba a otros a pensar en grande y considerar lo que el futuro podría tener reservado.

Y resultó bastante simple, sin mucha metáfora como es esperable del estado actual de los modelos de lenguaje. Obvio el final, en donde,  al igual que holliwood, contó  un final feliz de una vida que aún no ha sido del todo escrita.

 

 

 

 

 

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